Artículo editorial
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Textos con más cuerpo, bajada y remate. Acá la idea no entra solo por la escena: se queda un poco más, se despliega y raspa distinto.
Una lectura de Filosa Punzante: el castigo moderno ya no siempre encierra el cuerpo. También administra culpa, diagnóstico y normalidad con una prolijidad que da hambre de problema.
Cuando los estudiantes toman la calle, el gobierno mira el reloj y los medios miran la pared. Después venden calma. Qué oficio más fino: tapar ruido con encuadre.
A ver: no todo niño llega con problemas. A veces llega con una escuela que ya vino rota. Y ahí empieza el teatro con reglamento, abrazo corto y formulario largo.
Fíjate en el orden de esa cuenta. No falla por accidente. Falla porque alguien decidió qué vale más y qué puede esperar.
Mientras venden pasión en 4K, muchos niños y niñas de barrio siguen mirando el mismo truco: el sueño brilla, pero la cuenta la paga otro. El Estado llega tarde, la tele llega primero, y el negocio ya venía calentando la banca.
La violencia en las escuelas no se arregla con discursos de pasillo. Menos cuando el presupuesto es corto, la formación es débil y la respuesta llega tarde.