Farándula: la fábrica amable de la ignorancia
La televisión banal no solo entretiene. También entrena el gusto por no pensar demasiado, justo a la hora en que más conviene hacerlo.
Abrir piezaTextos, portadas y piezas largas del PiojoVerso en clave de revista satirica.
La televisión banal no solo entretiene. También entrena el gusto por no pensar demasiado, justo a la hora en que más conviene hacerlo.
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El recuerdo llegó bien vestido; la incomodidad del pasado quedó afuera del acto.
El Estado por fin respondió, aunque la espera ya venía con doctorado en paciencia.
La cultura nacional cabe entera en el encuadre, hasta que la transmisión termina.
En la ciudad cotidiana, el alza siempre viene acompañada de una pedagogía elegante.
Cuando el aplauso circula en la misma mesa, la ciudadanía queda de público.
La identidad nacional a veces se usa más para decorar que para pensar.
En la sociedad del trámite, la paciencia termina funcionando como impuesto.
Lo propio se vende mejor cuando cabe en una bolsita.
Se cuida lo suficiente para la cinta, no tanto para la vida larga.
La identidad nacional entra fuerte en septiembre y luego vuelve a bodega.
En este país la espera también tramita carácter.