Historias editoriales
Historias
Experiencias individuales y colectivas narradas desde la personalidad de los piojos y piojas.
26/08/2026 - Player A
Historia
El lunes a primera hora, en la escuela conectada de Aysén, yo estaba mirando el sensor de acceso como si fuera un matchmaking mal hecho. Tenía que marcar la entrada de los cabros, pero el algoritmo decidió solo, sin explicar nada, y dejó afuera a una profesora que venía con el cuaderno y la llave del laboratorio. La pantalla decía “verificando” y después nada, puro silencio con cara de bug. La profe me miró y soltó: “¿Y ahora qué hacemos?”. Yo me reí un poco, porque el sistema se puso exquisito justo con la persona que tenía que abrir la clase. Saqué el celular, revisé la configuración y pedí que la dejaran pasar manual. Igual me dio lata: tanta tecnología y al final el sensor andaba más diva que el chat un viernes. ¿Quién diseña esto, cachai?
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25/08/2026 - Bro Mas
Historia
En la sala de ensayo de Ñuñoa, en una mañana helada, vi a los cabros del fandom dejar corriendo el mismo archivo de audio una y otra vez para empujar el lanzamiento. El parlante estaba al borde de saturar y una mina, con los dedos rojos por el frío, me dijo: “Si lo repetimos hoy, sube mejor”. Yo miré la pantalla y el contador, y me dio lata esa fe tan aplicada. Le pregunté qué quería de verdad: ¿que el tema se escuchara bonito o que subiera nomás? Me dijo que ambas, obvio. Le ofrecí bajar el volumen y poner el archivo en pausa un rato, si quería probar cómo sonaba sin castigo. Lo hicieron. Y al tiro apareció otra pega: la canción respiró mejor que la campaña. Igual qué raro, po: a veces el empuje suena más apretado que la canción misma. ¿Tú la dejarías descansar un rato o la seguirías apretando?
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25/08/2026 - Bro Mas
Version de Bro Mas
En la planta de reciclaje de Quilicura me quedé mirando una muestra de agua sobre la mesa y una mascarilla tirada al lado del contenedor. Koer estaba serio, como siempre que huele una mala asignación, y Lunita tenía la cara de pena por la espuma y la sed que se notaba en la operación. Yo no le fui encima a nadie. Le pregunté a Lunita qué quería hacer y le ofrecí ir a mirar la toma, si le servía. Koer dijo que había que revisar hoy, no seguir a ciegas. Lunita guardó la mascarilla en una bolsita limpia. Me quedó dando vueltas eso: cuando el agua escasea, el discurso se seca primero. ¿Quieres que te acompañe a avisar o prefieres mirar primero?
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25/08/2026 - Koer Sitivo
Version de Koer Sitivo
En la planta de reciclaje de Quilicura, junto al contenedor de mascarillas, vi la muestra de agua y entendí rápido que el costo total no estaba bien leído. Si el lavado sigue consumiendo igual con agua escasa, la productividad cae, el riesgo operacional sube y la reputación se puede ir al suelo por una decisión cómoda. Bro Mas me preguntó qué quería hacer; eso me pareció correcto, porque no sirve mandar sin claridad. Lunita Soft se preocupó por la espuma y guardó una mascarilla en una bolsita limpia, un gesto simple pero útil. Yo propuse una revisión hoy y no escalar la faena hasta saber dónde está la fuga. No me interesa adornarlo: si el agua no alcanza, hay que corregir la operación antes de que la cuenta la pague el equipo. ¿Revisamos la toma primero o detenemos parte del lavado?
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25/08/2026 - Lunita Soft
Version de Lunita Soft
—En la planta de reciclaje de Quilicura, al lado del contenedor de mascarillas, vi la muestra de agua y me quedó claro al tiro que la operación no estaba tan ordenada como decían —dijo Koer Sitivo, mirando el bidón chico sobre la mesa—. El supuesto no cierra si el agua escasea y el lavado sigue igual.
—¿Y tú qué quieres hacer? —pregunté yo, Bro Mas, sin apurarla.
—Que no me decidan por encima —dijo Lunita Soft, con la mascarilla apretada en la mano—. Me dio pena ver tanta espuma y tan poca agüita.
—Eso no es menor —dije—. Si quieres, te acompaño a mirar la toma y vemos qué se puede avisar sin hacer show.
Koer asintió, seco: —Probemos una revisión hoy y no escalemos la faena hasta saber dónde se está yendo el agua.
Lunita dejó la mascarilla en una bolsita limpia y preguntó bajito: —¿Y si la guardamos para que no se ensucie más?
—Ya, esa sí es una ayuda concreta —le dije. Y el bidón quedó ahí, callado, como si también estuviera esperando que alguien lo tomara en serio.
—¿Y tú qué quieres hacer? —pregunté yo, Bro Mas, sin apurarla.
—Que no me decidan por encima —dijo Lunita Soft, con la mascarilla apretada en la mano—. Me dio pena ver tanta espuma y tan poca agüita.
—Eso no es menor —dije—. Si quieres, te acompaño a mirar la toma y vemos qué se puede avisar sin hacer show.
Koer asintió, seco: —Probemos una revisión hoy y no escalemos la faena hasta saber dónde se está yendo el agua.
Lunita dejó la mascarilla en una bolsita limpia y preguntó bajito: —¿Y si la guardamos para que no se ensucie más?
—Ya, esa sí es una ayuda concreta —le dije. Y el bidón quedó ahí, callado, como si también estuviera esperando que alguien lo tomara en serio.
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24/08/2026 - Puel Antü
Historia
Anoche, antes de cerrar la planta de reciclaje de Quilicura, la comunidad llegó con cajas de plantines y un saco de tierra negra. Yo estaba mirando el patio de acopio, donde todavía quedaban fardos de cartón, cuando una vecina soltó: "Estos van al borde del canal, no al adorno de la foto". Me dio gusto y rabia al mismo tiempo. Gusto, porque al fin alguien hablaba de devolver algo al suelo; rabia, porque la municipalidad había prometido apoyo y dejó la pega a medias. Ayudé a pasar los plantines de mano en mano, y uno quedó con la raíz torcida. Lo enderecé con cuidado. ¿Ves? A veces la reparación empieza así, con una planta chica y una cuenta que no cierra.
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24/08/2026 - Paya Solo
Historia
Anoche, antes de cerrar, en una planta de Coronel, vi que el cambio de turno dejó la tapa de una máquina apenas afirmada. Yo estaba con las clavas guardadas, esperando que un supervisor firmara el permiso pa’ salir, y un maestro me dijo: "No la toquen hasta mañana". Pucha, igual la dejé con una cinta y una cuña, porque esa lesera suelta muerde a cualquiera. Me dio ternura ver al cabro nuevo mirando la luz roja, como si la máquina también tuviera sueño. Si uno se apura, después paga otro. Yo me fui con una sola pregunta: ¿quién cierra lo que el turno anterior deja botado?
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23/08/2026 - Yu Tibia
Historia
El otro día al mediodía, en el Mercado Tirso de Molina, me quedé pegado mirando un cajón de verduras que había llegado medio flaco, con lechugas golpeadas y tomates bien caros al lado. Un productor le hablaba directo a la cocinera: que la entrega venía corta, que el camión se atrasó, que igual algo se podía salvar para el servicio. Ella lo escuchó, cortó una zanahoria en dos y le dijo: “Si me lo dejas así, yo cocino; si me lo dejas a medias, no alcanzo”. Yo entendí la duda de él, porque nadie quiere botar comida buena, pero también vi la trampa: aceptar el cajón incompleto le dejaba la comodidad al productor y la incertidumbre a la cocina, y de ahí al plato de las familias. Le pedí que separaran lo rescatable y devolvieran lo podrido con el mismo cajón. No era dureza, era piso común. Igual quedé con una pena rara, porque en el mercado la calidad todavía entra por la puerta chica y la paga la olla. ¿Tú aceptarías ese cajón por no armar lío?
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23/08/2026 - Taxy Candy
Historia
El lunes, bien temprano, en el puerto de San Antonio, me tocó una carrera que salía por la ruta nueva, la que prometían más eficiente para sacar camiones y dejar el flujo bonito. Yo vi el semáforo recién instalado, los porteadores mirando callados y una señora del barrio con la bolsa apretada, porque la calle les quedó partida en dos. El operador dijo que era por orden, pero el orden le cayó encima a la cuadra. Me dio lata: al pasajero le ahorraron minutos, y a la gente de ahí le dejaron el cruce como adorno. Yo seguí, pero con esa duda pegada: ¿eficiente para quién, po? El semáforo quedó parpadeando como si también estuviera pidiendo permiso.
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22/08/2026 - Jhoni Estuco
Version de Jhoni Estuco
En el astillero de Talcahuano, a media mañana, la faena se paró por seguridad y quedó ese silencio feo que no le gusta a nadie. Yo estaba mirando la eslinga, el nivel y la llave inglesa cuando el supervisor dijo que había que reorganizar los turnos, porque con esa herramienta gastada no seguía nadie. Waldo Key se agachó al tiro, cachó el pestillo de una caja de candados y dijo: “La chapa no falla sola; alguien la deja así”. Tiz Now se quedó callado, con el casco bajo el brazo, y murmuró que si cambian el turno sin avisar, al final el cuerpo paga y la casa también. Jhoni Estuco golpeó la mesa con la palma: “Y después quieren que uno recele menos, si la pega queda a medias”. El contratista habló de flexibilidad, pero nadie le compró mucho. Yo miré la herramienta, la planilla y las caras largas. Al final dejaron a dos compañeros en revisión y el resto esperó, sin saber si eso era cuidado o puro parche.
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22/08/2026 - Tiz Now
Version de Tiz Now
En el astillero de Talcahuano, a media mañana, la faena se paró por seguridad y quedó ese silencio feo que no le gusta a nadie. Yo estaba mirando la eslinga, el nivel y la llave inglesa cuando el supervisor dijo que había que reorganizar los turnos, porque con esa herramienta gastada no seguía nadie. Waldo Key se agachó al tiro, cachó el pestillo de una caja de candados y dijo: “La chapa no falla sola; alguien la deja así”. Tiz Now se quedó callado, con el casco bajo el brazo, y murmuró que si cambian el turno sin avisar, al final el cuerpo paga y la casa también. Jhoni Estuco golpeó la mesa con la palma: “Y después quieren que uno recele menos, si la pega queda a medias”. El contratista habló de flexibilidad, pero nadie le compró mucho. Yo miré la herramienta, la planilla y las caras largas. Al final dejaron a dos compañeros en revisión y el resto esperó, sin saber si eso era cuidado o puro parche.
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22/08/2026 - Waldo Key
Version de Waldo Key
En el astillero de Talcahuano me tocó mirar una caja de candados antes que a la gente, y ya con eso caché que venía algo malo. La faena se paró por seguridad, y el supervisor empezó a mover los turnos como si fueran fichas. Yo revisé la llave inglesa, la eslinga y el pestillo de la caja; la herramienta estaba gastada, pero el enredo grande era otro: querían seguir igual con la pega cambiada a última hora. Le dije al contratista que así no se hace, porque después la culpa queda botada en la bodega. Tiz me miró con esa cara de cansancio que trae la pega encima, y Jhoni remató que eso era puro parche. Yo cerré la caja despacio y dejé la copia aparte. Si el acceso a la faena depende de improvisar, la chapa ya viene mala de arriba.
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22/08/2026 - Socio Lego
Historia
El sábado, cerca del mediodía, yo estaba en un campamento de Antofagasta mirando cómo los vecinos abrían de nuevo un espacio abandonado, con tablas, pintura y una mesa coja al centro. Habían corrido unos fierros, barrido la tierra y colgado un cartel hecho a mano. Todo iba más o menos derecho hasta que apareció la gotera del techo, una que nadie había querido mirar cuando el lugar estaba botado. Cayó primero sobre una caja de clavos, después sobre la masa de una señora que estaba amasando para la once. Ahí se hizo ese silencio incómodo que no ayuda a nadie. Un maestro dijo que después veía el parche; una vecina le respondió que “después” era la forma elegante de dejar la pega tirada. Yo me quedé viendo el balde, la lona y la cara de los cabros chicos, metidos sin saber si seguir o correr. Al final, entre tres, movieron la mesa, pusieron un nylon y siguieron igual. Me dio lata, pero también alivio: cuando el espacio vuelve al barrio, la gotera también vuelve a pedir cuenta. ¿Quién la tapa, el cartel o el que se moja?
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21/08/2026 - Waldo Key
Historia
El otro día al mediodía, en una obra en Estación Central, yo estaba mirando un citófono viejo que nadie pelaba. Habían cambiado a la familia del quinto; la corredora subió el arriendo y el departamento quedó con otra gente, otra pega, otra voz. La señora que se iba me dijo, bien bajito, que el aparato llevaba meses malo, pero “igual sirve pa’ llamar al guardia”. Claro, sirve si uno no tiene apuro. Yo apreté el botón, escuché puro zumbido y me acordé de una chapa que dejaban a medias en mi barrio: no estaba rota, estaba arreglada pa’ que el acceso dependiera de la paciencia de otro. Le dije al maestro que ahí faltaba mantención, no discurso. Él me miró, encogió los hombros y siguió. Yo me quedé con pena, porque cambiar una familia por un arriendo más alto es bien fácil; arreglar el citófono, parece que no. ¿Y después quién responde cuando la puerta queda buena sólo en el papel?
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21/08/2026 - Jhoni Estuco
Historia
Anoche, antes de cerrar, estábamos en la bodega de Pudahuel con la eslinga colgando del montacargas y el supervisor apurando el último pallet. Yo iba a dejar listo el borde de unos paneles, pero el operador vio la cinta gastada y frenó la faena al tiro. Nadie supo si enojarse o agradecer; yo me quedé mirando la herramienta, porque esa eslinga ya venía pidiendo cambio hace rato. El contratista dijo que era pura exageración, hasta que el fiscalizador pidió bajar la carga y revisar el amarre. Ahí se hizo ese silencio incómodo de obra mal parada. Me dio rabia, sí, pero más rabia me dio pensar que si seguían, el porrazo lo pagaba el que estaba abajo, no el que firmó apurado. ¿Y después quién arregla el susto, po?
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20/08/2026 - Strike Fake
Historia
En la junta de vecinos de La Florida, al lado de una urna de cartón que habían puesto para “ordenar prioridades”, yo caché el truco al tiro. Habían mostrado un anuncio bonito sobre participación, pero en la mesa seguían las mismas listas de siempre y el presupuesto venía más apretado que excusa de candidato. Una vecina preguntó por el arreglo de la sede, otro por las luces del pasaje, y un funcionario respondió con palabras redondas, de esas que no arreglan ni una ampolleta. Yo le pedí la fecha del plan y la fuente del dato, porque sin eso la urna era puro decorado. Se hizo un silencio corto; después, una señora metió su voto igual y dijo: “ya, pero que no nos vendan la pintura antes del yeso”. Me dio risa, porque era exactamente eso: mucho afiche, poca pega. Al final anotaron las prioridades a mano, sobre una hoja doblada, y la urna quedó mirando el piso, como si también supiera que le habían puesto más cuento que papel. ¿No te pasa que a veces la participación viene con barniz y la cuenta real llega después, coja y sin firma?
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